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martes 1 de noviembre de 2011

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE OBLIGACIONES Y DEBERES HUMANOS


Como no me asusta y hasta me gusta que me llamen: Utópico,  mordaz, irreverente, irreal, ilusorio, absurdo, ingenuo, soñador... y que se yo cuantas cosas más, pues hoy he decido romper moldes y se me ha ocurrido efectuar la Declaración Universal de Obligaciones y Deberes Humanos. Al parecer la de derechos la conocemos muy bien y es evidente que no se respeta con rigurosidad ni medianamente. Con frecuencia quienes menos respetan los derechos ajenos son los que más gritan.

Hablemos pues de deberes y obligaciones, porque si estos se cumplieran al 100% los derechos quedarían automática e inexorablemente cumplidos al 110%.

Como siempre me gusta citar un ejemplo, por él comenzaré: el 26 de octubre del presente año 2011 se debatió en el Parlamento Europeo la conveniencia de reducir los emolumentos de los europarlamentarios, cuestión lógica, además de por la inutilidad de estos elementos políticos y figuras ininteligibles e incoherentes, porque si hay crisis es para todos, y deben hacer mayor esfuerzo los que más cobran del erario público. Antes diré lo que cobra el que menos de las 736 señorías que componen la euro cámara: Sueldo neto 6.200 euros mensuales, más 4.300 euros mensuales sin justificación más 304 euros diarios por asistencia a actos oficiales y sesiones del parlamento, más dietas teléfonos y viajes en avión o tren en primera clase.

Pues tras el debate para reducir los ingresos, se concluyó en que se aprobaba una subida del 5,23% para el año 2012 ¡Chúpate esa! Buen ejemplo de mucho derecho, casi ninguna obligación y nulo deber. Luego nos extrañará que haya indignados por cualquier calle de cualquier ciudad reivindicando justicia e igualdad.

Los deberes y obligaciones humanos podrían consistir en quizá miles, millones de cuestiones, pero simplemente resumiré aquellos que bajo mi punto de vista son más fundamentales:

  • Efectuar nuestras funciones laborales, con pulcritud, ahincó y la máxima calidad posible. 
  • El empresario debe corresponder con un  salario justo y acorde a la función y rendimiento del trabajador, fomentando patrones de convivencia, igualdad y oportunidad en el seno de la empresa.
  • Respetar, con seriedad, siempre los compromisos adquiridos. Bien sean compromisos sociales, económicos o de otra índole.
  • Aceptar sin reparo lo que consideremos justo.
  • Denunciar lo injusto y todo aquello que vaya contra la vida o la dignidad de la persona, desobedeciendo si fuera menester las leyes civiles que vayan en contra de estos principios.
  • Ser ético y estético, haciendo gala de una moralidad elevada.
  • No engañar, ni hacer gala de cinismo, con nadie, jefes, empleados, familiares, amigos, semejantes, extraños, cercanos, lejanos...
  • Respetar con escrúpulo cualquier credo, costumbre, hábito.
  • Respetar a cualquier ser humano, con independencia de su edad, sexo, color, raza, inclinación sexual, religiosa, política, estado de salud. Nunca denigrar ni humillar a nadie.
  • No elevar jamás la voz, ni ofender de palabra, obra o gesto.
  • Sonreír siempre.
  • Estar siempre alegre, aun en el dolor.
  •  Saber convivir con el miedo pero nunca acobardarse. 
  •  Jamás dejarse esclavizar por nada ni por nadie.
  • Ejercer un adecuado uso de la libertad, que tampoco puede ser recortada por nada ni por nadie.
  • Tener, al menos, un poso de amor hacia todos y cada uno de cuantos nos rodean.
  • Intentar cambiar lágrimas por sonrisas, en nosotros y en los demás.
  • Queda rigurosamente prohibida la venganza.
  • Queda absolutamente erradicado el odio y cualquiera de sus formas y manifestaciones.
  • Queda abolida la agresión personal o verbal en cualquiera de sus manifestaciones, incluso y especialmente cuando la misma provenga de los poderes instituidos o de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.
  • Respetar los espacios e ideas de los demás
  • En caso de poder elegir dar lo mejor a quien tengo a mi lado, frente a mí.
  • Respetar cualquier bien o propiedad ajena.
  • Ayudar siempre al más débil.
  • Ser solidario a ultranza.
  • Donar, al menos, parte de lo que nos sobre, para quien esté más necesitado.
  • Asistir al desvalido, en cualquier situación, sin mirar quien es ni como es.
  • Mitigar el dolor físico, psíquico, humano.
  • Adquirir formación, educación, cultura, para ayudar y regalarla (no venderla) a los que la necesiten.
  • Conversar con las personas, dar los buenos días, tardes, noches, expresar buenos deseos.
  • Sembrar paz y esperanza.
  • Regalar sabiduría.
  • Entregar paciencia y humildad.
  • No querer imponer siempre nuestros criterios, sólo la minoría de las veces tendremos razón.
  • Segar la soberbia con la hoz de la dulzura y el amor.
  • No obsesionarse con el deseo de ser amados.
  • Ser siempre servidor de los demás.
  • Perdonar siempre, a la primera y sin ninguna duda.
  • No tener miedo a decir la verdad.
  • Ser crítico, con valentía, con humildad y caridad.
  • Dar consuelo y comprensión a todos.
    • Unir lo roto.
    • Iluminar lo oscuro.
    Y aun resumiré más, todo esto se conglomera en: Amar; a veces sufrir, con alegría y siempre, siempre sonreír para que mi los demás sean felices.

    No me decíais que era utópico, pues ahora ya tenéis más motivo, tan solo que nada de esto lo he inventado yo, ni mis predecesores, poetas o filósofos; académicos o ilustres; todo ello es parte del testimonio de Jesús de Nazaret. ¡Ah! y esto son como las lentejas, si quieres las comes y si no las dejas, sois libres, pero luego no os quejéis de indignación, ni de mundos perros, ni de injusticia social, ni de políticos o instituciones mugrientas, cochalpas y corruptas, ni de que no se respetan vuestros derechos, estos se ganan, no se regalan, se conquistan y llegan a través del amor, la paz, el respeto, el humanismo... ¿Recordáis los hippies de los 60, pues no andaban tan equivocados.


    Jesús Gil Benítez.