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miércoles 19 de octubre de 2011

PROBLEMAS GRAVES Y PROBLEMAS INSIGNIFICANTES


Según nos cuentan los expertos, analistas internacionales, prensa especializada y demás autoridades en las más diversas materias, la situación actual en el mundo es grave. Por un lado la crisis económica y financiera, por otra la inestabilidad de los mercados, a todo esto hay que sumar el creciente desempleo, las abultadas deudas públicas de los estados y organismos públicos, los déficit presupuestarios, la inestabilidad política, las agencias de calificación rebajando la nota a los países, la inseguridad militar en varios territorios, las oscilaciones en el precio del petróleo, la fuerte apreciación del oro, el crecimiento imparable y la fuerte producción de la economía china... Bueno y en conclusión, graves problemas que están resecando la sociedad y el estado del bienestar y nos están abocando a vivir en un estado de austeridad y de control estricto del gasto. Aun podemos comer todos los días, disponer de agua corriente de cuartos de baño y aseos excelentes, descansar en un sofá o en una cama confortable, estamos al cubierto de las inclemencias atmosféricas, viajamos en nuestros vehículos o en su defecto en excelentes transportes públicos, disponemos de gas y electricidad y de ropa con que cubrirnos, la sanidad y la educación siguen siendo gratuitas, pero no obstante, parece que no tenemos bienestar porque no podemos dilapidar los dineros ni exhibir ya ciertos lujos. Comprar convulsivamente y cuanto más caro mejor; llenar restaurantes y engullir hasta reventar; pretender vivir como los nobles de siglos atrás... No, ahora ya no podemos hacer eso, porque no hay crédito para fomentar ese vergonzoso consumismo y eso al parecer es parte de lo que ha provocado esa cosa que llaman crisis.

Pero aquellos mismos expertos, analistas internacionales, prensa especializada y demás autoridades en las más diversas materias (incluyendo a nuestros flamantes y desvergonzados políticos nacionales, europeos y mundiales) consideran que hay otros problemas, aunque eso si insignificantes, de poca importancia, irrelevantes para nuestro estado del bienestar, para el crecimiento del Producto Interior Bruto nacional y para que en las urnas les den votos para seguir montados en la borrica.

Hay problemas insignificantes, que no son dignos de tener en cuenta, tales como que el 42% de los habitantes de Latinoamérica no ingieran las calorías necesarias para vivir y para tener un desarrollo normal. Que 54 países africanos tengan inmensas riquezas naturales y no sean explotadas o lo sean en provecho de multinacionales europeas, mientras el 70% de los habitantes de esos países viven bajo el umbral de la pobreza más ruin y cruel o por citar tan sólo algunos, Somalia, Etiopía, Yibuti, Eritrea o Kenia, tienen grandes áreas de población con desnutrición aguda y que mueren absurdamente de inanición, en lo que va de año han muerto 300.000 cabezas de ganado y 30.000 niños. Es también en África en donde viven el 75% de los enfermos de SIDA. Carece de importancia que en Sudan del Sur mueran el 15% de los niños antes de los 5 años o que el analfabetismo en este país ronde el 90%. Posiblemente tampoco es relevante que en el tercer mundo, la tuberculosis sea la segunda causa de muerte en el mundo tras el SIDA. Tampoco es grave que en Latinoamérica haya casi 18 millones de niños menores de 14 años trabajando en condiciones infrahumanas y en estado de semi esclavitud, con salarios míseros, en plantaciones, minas, canteras... Tan sólo en Haití se calcula que hay más de 300.000 niños de entre 4 y 14 años en trabajos sin remunerar, simplemente esclavizados y 630.000 haitianos aun viven en campos de refugiados sin agua ni servicios sanitarios, eso sí, tifus y cólera si hay en abundancia. Pakistan un territorio sumido en una ola incesante de terrorismo y violencia islamista. No sigo pues no habría espacio para narrar con un mínimo detalle, la penuria en el mundo. Pero y todo esto ¿A quién le importa? además de a cuatro románticos, seis sensibleros y unos pocos más que creemos que la vida y el amor es la esencia y la raíz de la existencia, de la convivencia y del mundo. Hay multitud de misioneros, de voluntarios en ONG’s que dan su tiempo y su vida en pro de estos problemas que resultan insignificantes para los grandes prebostes de los países “civilizados”, para los grandes y cínicos oligarcas del absurdamente llamado “primer mundo”.

Pero los grandes y acuciantes problemas son esos que salen en las primeras páginas de los periódicos y en las cabeceras de los telediarios. Las polémicas y discusiones sobre los escudos antimisiles, el recortar derechos sociales a los ciudadanos, el preparar listas electorales, el viajar continuamente en Business para ir de acá para allá para no hablar nada más que sandeces...

No sé si algún día estos términos se invertirán y lo irrelevante pasará a ser lo importante y lo grave quedará relegado al rincón de los déspotas, quizá nunca ocurra, pero al menos seamos capaces de condenar esta depravación y exigir en la medida de nuestras pocas posibilidades que la persona, el ser humano es lo esencial y fundamental y jamás lo serán los políticos, ni los capitales, ni los mercados, porque además de triviales, anodinos e insubstanciales, son innecesarios.

Jesús Gil Benítez