PROBLEMAS GRAVES Y PROBLEMAS INSIGNIFICANTES
Según
nos cuentan los expertos, analistas internacionales, prensa especializada y demás
autoridades en las más diversas materias, la situación actual en el mundo es
grave. Por un lado la crisis económica y financiera, por otra la inestabilidad
de los mercados, a todo esto hay que sumar el creciente desempleo, las
abultadas deudas públicas de los estados y organismos públicos, los déficit
presupuestarios, la inestabilidad política, las agencias de calificación
rebajando la nota a los países, la inseguridad militar en varios territorios,
las oscilaciones en el precio del petróleo, la fuerte apreciación del oro, el
crecimiento imparable y la fuerte producción de la economía china... Bueno y en
conclusión, graves problemas que están resecando la sociedad y el estado del
bienestar y nos están abocando a vivir en un estado de austeridad y de control
estricto del gasto. Aun podemos comer todos los días, disponer de agua
corriente de cuartos de baño y aseos excelentes, descansar en un sofá o en una
cama confortable, estamos al cubierto de las inclemencias atmosféricas, viajamos
en nuestros vehículos o en su defecto en excelentes transportes públicos, disponemos
de gas y electricidad y de ropa con que cubrirnos, la sanidad y la educación
siguen siendo gratuitas, pero no obstante, parece que no tenemos bienestar
porque no podemos dilapidar los dineros ni exhibir ya ciertos lujos. Comprar
convulsivamente y cuanto más caro mejor; llenar restaurantes y engullir hasta
reventar; pretender vivir como los nobles de siglos atrás... No, ahora ya no
podemos hacer eso, porque no hay crédito para fomentar ese vergonzoso
consumismo y eso al parecer es parte de lo que ha provocado esa cosa que llaman
crisis.
Pero
aquellos mismos expertos, analistas internacionales, prensa especializada y demás
autoridades en las más diversas materias (incluyendo a nuestros flamantes y desvergonzados
políticos nacionales, europeos y mundiales) consideran que hay otros problemas,
aunque eso si insignificantes, de poca importancia, irrelevantes para nuestro
estado del bienestar, para el crecimiento del Producto Interior Bruto nacional
y para que en las urnas les den votos para seguir montados en la borrica.
Hay
problemas insignificantes, que no son dignos de tener en cuenta, tales como que
el 42% de los habitantes de Latinoamérica no ingieran las calorías necesarias
para vivir y para tener un desarrollo normal. Que 54 países africanos tengan
inmensas riquezas naturales y no sean explotadas o lo sean en provecho de multinacionales
europeas, mientras el 70% de los habitantes de esos países viven bajo el umbral
de la pobreza más ruin y cruel o por citar tan sólo algunos, Somalia, Etiopía,
Yibuti, Eritrea o Kenia, tienen grandes áreas de población con desnutrición
aguda y que mueren absurdamente de inanición, en lo que va de año han muerto
300.000 cabezas de ganado y 30.000 niños. Es también en África en donde viven
el 75% de los enfermos de SIDA. Carece de importancia que en Sudan del Sur
mueran el 15% de los niños antes de los 5 años o que el analfabetismo en este
país ronde el 90%. Posiblemente tampoco es relevante que en el tercer mundo, la
tuberculosis sea la segunda causa de muerte en el mundo tras el SIDA. Tampoco
es grave que en Latinoamérica haya casi 18 millones de niños menores de 14 años
trabajando en condiciones infrahumanas y en estado de semi esclavitud, con
salarios míseros, en plantaciones, minas, canteras... Tan sólo en Haití se
calcula que hay más de 300.000 niños de entre 4 y 14 años en trabajos sin
remunerar, simplemente esclavizados y 630.000 haitianos aun viven en campos de
refugiados sin agua ni servicios sanitarios, eso sí, tifus y cólera si hay en
abundancia. Pakistan un territorio sumido en una ola incesante de terrorismo y
violencia islamista. No sigo pues no habría espacio para narrar con un mínimo
detalle, la penuria en el mundo. Pero y todo esto ¿A quién le importa? además
de a cuatro románticos, seis sensibleros y unos pocos más que creemos que la
vida y el amor es la esencia y la raíz de la existencia, de la convivencia y
del mundo. Hay multitud de misioneros, de voluntarios en ONG’s que dan su
tiempo y su vida en pro de estos problemas que resultan insignificantes para
los grandes prebostes de los países “civilizados”, para los grandes y cínicos
oligarcas del absurdamente llamado “primer mundo”.
Pero
los grandes y acuciantes problemas son esos que salen en las primeras páginas
de los periódicos y en las cabeceras de los telediarios. Las polémicas y
discusiones sobre los escudos antimisiles, el recortar derechos sociales a los
ciudadanos, el preparar listas electorales, el viajar continuamente en Business
para ir de acá para allá para no hablar nada más que sandeces...
No
sé si algún día estos términos se invertirán y lo irrelevante pasará a ser lo
importante y lo grave quedará relegado al rincón de los déspotas, quizá nunca
ocurra, pero al menos seamos capaces de condenar esta depravación y exigir en
la medida de nuestras pocas posibilidades que la persona, el ser humano es lo esencial
y fundamental y jamás lo serán los políticos, ni los capitales, ni los mercados,
porque además de triviales, anodinos e insubstanciales, son innecesarios.
Jesús
Gil Benítez

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