Si quieres añadir un comentario, pincha sobre el título de este artículo:

viernes 20 de mayo de 2011

LA SOBERANÍA EMANA EXCLUSIVAMENTE DEL PUEBLO

O al menos esto es lo muchos creemos y defendemos, tantos como aquellos que habiendo soportado la opresión de los nuevos caciques, su desprecio, su supremacía, sus prebendas y privilegios... Aquellos que tras haber sido esclavizados por el capital, la insolidaridad, la barbarie y la ignominia, nos hemos cansado y nos hemos echado a la calle, quizá porque la calle es gratis, quizá porque no hay otro lugar decente y limpio donde expresarse. Ese fenómeno tan brillante, inteligente y audaz que nació el día 15 de mayo en la Puerta del Sol de Madrid, se reproduce ahora mismo en 100 ciudades españolas y en 60 internacionales y aumentando en todo el mundo.


Entre los miles de indignados que se han echado a las calles, había numerosas personas que pasaban de los 50, 60 años e incluso los 70. Muchos de ellos han acudido acompañando a sus hijos y nietos y compartían las mismas consignas y un mismo espíritu. Quizá no sea esta vez pero será a la siguiente, o después... pero llegará el momento en queden abolidas las dictaduras de los mercados, del neoliberalismo y de los partidos políticos.


Hay que sentir orgullo por ver a la ciudadanía, a la juventud que al fin ha dado el paso necesario para que no nos ultrajen ni nos ignoren, ni releguen más. Este país, como casi toda Europa, es un conglomerado exacerbado de políticos que se ha vendido al capital más especulador e improductivo y a la corrupción, penalizando a los trabajadores, al ahorro doméstico, a la cultura, a la educación y sometiendo en el ostracismo a la inteligencia. Políticos que buscan su propio beneficio y el de sus partidos y raramente el bien común. Bastantes españoles aun tenemos ilusión por el cambio, porque se respeten y florezcan con esplendor, de nuevo, derechos inalienables que nos han sido vilmente arrebatados: La educación y la cultura, la protección al medio ambiente, el empleo digno estable y racional, la vivienda decente y asequible, la atención y promoción revitalizada a la infancia y a la 3ª edad, la participación permanente en la vida política. Un nuevo modelo económico, un sistema que permita un reparto equitativo de la riqueza; porque el actual está orientado al consumo, beneficia a unos pocos y empobrece a la mayoría. Políticas transparentes y fiscalizadas por el pueblo; sindicatos no pervertidos; libertad de información; gestión gratuita del conocimiento; más inversión en ciencia y tecnología; reformas laborales recuperando derechos históricos conquistados durante los siglos XIX y XX de los trabajadores y ahora mermados y conculcados. Impuestos más elevados a las grandes fortunas y al patrimonio; incentivar y estimular la inversión en industria sostenible, que respete el medio ambiente, que genere empleo y riqueza nacional. En definitiva exterminar el estado del malestar.


Cuando un gobierno gasta indebidamente los fondos y caudales que el pueblo le encomienda vía impuestos o cuando este gasto no es ético, debiera existir un mecanismo por el cual se impidiera efectuar dicho gasto, ¡claro está! este mecanismo, por el momento, parece inviable. También podríamos dejar de pagar impuestos, ante conductas perniciosas de los gobiernos, pero esta otra alternativa, además de inviable es imposible, ya que los impuestos son retenidos o incrementados -según ley- por los pagadores a los asalariados o por los vendedores de bienes y servicios. En definitiva un mecanismo muy bien estructurado que impide negarse al pago de impuestos.


Desgraciadamente los gobiernos no elaboran las políticas económicas de acuerdo a sus programas sino de acuerdo a las consignas que reciben de los grandes estamentos neoliberales; así se ha transformado la economía, pasando a ser la nueva religión , la del fundamentalismo económico, quien no esté en esta onda es un proscrito, loco e inadaptado. Sin embargo seguimos defendiendo que en economía solidaria la expresión: “un dólar un voto”, es nula, en economía solidaria vale: “un corazón un voto”.


Decía Aristóteles que: Política es la ciencia que estudia aquello que constituye el bien supremo para el hombre. Lenin propugnaba que: La política ha de tener posibilidad de revocación al cargo político, rendir cuentas, mandatos fiscalizados, electividad, completa revocabilidad en todo momento... Las leyes injustas e inmorales promulgadas por políticos con intereses propios o de partido que no están inspiradas al amparo de la conciencia ni de la ley natural, no sólo son despreciables sino que tenemos la obligación de no cumplirlas. Y aun doy un paso más, si una ley me obliga a hacer aquello que yo condeno, estoy obligado a no cumplir esa ley, no es que tenga derecho, es que tengo obligación de no cumplir la ley. El referéndum sería una buena herramienta, pero los gobiernos lo convocan solamente cuando les interesa o la ley les obliga. Su resultado debiera ser vinculante, pero el coste político que podrían pagar al conocer la voluntad del pueblo sería demasiado arriesgado.


Tampoco se debe considerar a la Constitución como la ley suprema, ni siquiera a la mayoría. La mayoría no es poseedora de la razón, la razón pueda tenerla una sola persona y ésta entonces constituye mayoría. Una ley tan sólo por el hecho de estar aprobada, no debe ser impuesta ni tampoco obedecida. Aunque la gran realidad es que el estado nunca soporta la fuerza de la conciencia intelectual o moral de una persona o del pueblo, por eso nunca se enfrenta a estas e intenta suprimirlas, como ahora pretenden los politicastros a través de las Juntas Electorales. Ya que menciono a la Constitución obsoleta que tenemos, hablemos algo de ella. Quizá ignoren el Artículo 21 de la Constitución Española, que aquellos juraron o prometieron defender:


1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa.


2. En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que solo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes.


Hay ahora más razones que en mayo del 68 para hacer la revuelta: El abismo entre ricos y pobres es mayor, somos víctimas de una obsesión por la seguridad, cárceles más abarrotadas que nunca, socialistas aplicando políticas neoliberales y antisociales, pérdida paulatina de los derechos de los trabajadores; mercantilismo y desvergüenza intolerable en los sindicatos; desmesurado, baldío y continuo incremento del gasto político.


Sería más coherente, con mayor estética y sobre todo más ético que en vez de criticar al pueblo soberano que protesta y al que no grita por temor y sólo se lamenta, pero que está de acuerdo, efectuar acciones que reclama la sociedad: Suprimir Senado, Diputaciones Provinciales, Cabildos, Consejos Insulares, Delegaciones del Gobierno. Reducción de altos cargos y diputados autonómicos, regulación de salarios de políticos municipales y autonómicos. Régimen ordinario de la seguridad social para todos los cargos políticos y en especial para diputados y senadores. Minimizar y vigilar tantos altos cargos designados a dedo, asesores, coches oficiales, escoltas, banquetes y fiestas para regodeo de sus señorías... Y como no, revisar las Administraciones del Estado porque quizá estén sobredimensionadas:


Administración del estado: 1 presidente, 2 vicepresidentes, 15 ministros, 350 diputados, 264 senadores.


Administración Autonómica: 19 presidentes, 11 vicepresidentes, 7 consejeros vicepresidentes, 206 consejeros, 1256 diputados autonómicos.


Administración Local: 8112 alcaldes y 66162 concejales.


Valga como ejemplo la Comunidad de Madrid que en las elecciones generales es representada por 32 diputados al Congreso, mientras que en las autonómicas los diputados a la Asamblea de Madrid son 129 ¿....?


¡Qué bellas y certeras las palabras de Gandhi!:


Primero te ignoran, después se ríen de ti, después te atacan, entonces ganas. Vive más sencillamente para que otros puedan sencillamente vivir.


Concluyo. A mediados del año 2007, publique un libro “Nueva Revolución Social” pronosticaba con precisión lo que estaba a punto de ocurrir a nivel global y nacional y animaba vehementemente a las ciudadanas y ciudadanos a revelarse contra la podredumbre que ya nos venía corroyendo hacía tiempo. No era esto un descubrimiento mío, era una proclama más de un humanista convencido. Al fin el sueño de tantos filósofos, humanistas, pensadores, intelectuales, amantes de la libertad, personas en definitiva... parece que quiere iniciarse en los albores del siglo XXI. Esto que ya ha ocurrido y está sucediendo en diversos lugares del mundo no sé si tiene vuelta atrás pero ha dejado escrito su impacto en la historia. Las generaciones venideras juzgaran sabiamente todas estos sucesos originados por la indecencia de algunos, al igual que juzgamos ahora, con horror, las de otros momentos recientes de nuestra historia contemporánea.


Jesús Gil Benítez.